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Discurso

Palabras del presidente Gustavo Petro en la Universidad Nacional Autónoma de México

Foto: Andrea Puentes - Presidencia

​“Entonces vamos aquí un poco al corazón del problema actual, contemporáneo. Si el incremento de la productividad nos ha llevado a un uso cada vez mayor de la energía, ¿cuál es la energía que se está utilizando? Y la respuesta es carbón, petróleo, gas".


México, Distrito Federal, 30 de septiembre de 2024​

 

Este es un tema que, aunque realmente se ha reducido, por el origen del sitio social donde aparece a las universidades, a los sectores científicos, a los físicos, a los químicos, a lo que se denomina el panel de expertos de Naciones Unidas, que son miles de científicos del mundo nombrados por los gobiernos, de ahí un tanto, una especie de mezcla entre la ciencia y la política, un poco extraña.

Universidades a lo largo y ancho del mundo, algunos movimientos sociales han levantado voces, juveniles la mayoría, campesinas en algunos sitios, indígenas.

En nuestro caso, planteando lo que yo considero es el principal problema de la humanidad hoy. Un problema que recorre todas las estructuras y paradigmas del pensamiento y de la acción política y de la economía mundial, que hace 40 años ni conocíamos, que apenas y empieza a vislumbrarse en buena parte en la discusión pública.

Yo he sido una especie de precursor en Colombia de ese tema, desde el punto de vista político, pero que cada vez más nos va llevando, incluso, por la propia experiencia individual y cotidiana de las personas, a abrir la discusión, a provocarla, incluso, y pasar a la acción en unos términos que a mí me parece que son muy diferentes a lo que hemos vivido, incluso, como izquierda en Latinoamérica en las últimas décadas.

La misma izquierda ha sido reacia a entender este problema, sobre todo en América Latina o en Europa, cuando se ancla a una perspectiva que yo diría tradicional, socialdemócrata, o en el mundo en general.

La crisis cli​mática           

Este es un tema que empieza a aparecer desde la ciencia y desde la base misma de la sociedad, la crisis climática.

Yo diría que estábamos muy cerca, incluso en el siglo XIX, y antes, de reconocer el problema.

Alexander von Humboldt, recorriendo nuestro continente y otros lugares del mundo, era un eterno viajante, un viajero formidable, científico él, recolector de datos, observador de la naturaleza y del sentir de esa naturaleza, ya lo había expresado en algún momento, ya había hablado de la posibilidad que tenía el ser humano de cambiar el clima A partir, precisamente, de arrojar el dióxido de carbono.

y muchos físicos y químicos del siglo XIX europeos se habían acercado teóricamente al problema y lo habían formulado sin reconocer la gravedad que tendría en el futuro.

Los economistas del siglo XIX, que corresponden a lo que llamamos la economía política, entre esos (el filósofo, economista, sociólogo, historiador, periodista, intelectual y político comunista alemán de origen judío, Karl Heinrich) Marx, que es difícil definirlo exclusivamente como economista.

Marx logra una especie de articulación disciplinaria de ciencias de la filosofía y de la economía que podríamos llamar aún hoy científica –la economía, en general, en el mundo de hoy no es científica, es ideológica–, pues se habían, no Marx tanto, pero sí los físicos, se habían acercado a formular el problema.

Hay gases que calientan la atmósfera porque concentran la radiación solar y lo pueden hacer durante decenas de años, siglos y milenios, y habían descrito cuáles gases eran. Entre ellos, el dióxido de carbono, que es el que hoy podría ser el más representativo, le dicen, para medir el tema de la crisis climática.

Han construido la fórmula del dióxido de carbono equivalente, tratando de asimilar todas las moléculas de gases que tienen esa propiedad a una unidad común de medida que es el CO2 equivalente. Bueno, esas voces de la ciencia no se escucharon durante el siglo XX.

El poder de los Est​​ados Unidos

El siglo XX fue el siglo del petróleo. El petróleo fue el que construyó el poderío de los Estados Unidos. Su rama clave durante todo el siglo XX fue el automóvil. A partir del automóvil se irradió un nuevo urbanismo, una especie de cultura surgida del capital y, pasado ya el siglo XX, hoy se abre la gran discusión dentro de la humanidad. El petróleo puede seguir siendo.

Pues el petróleo, el carbón –Colombia es el quinto exportador mundial de carbón–

Se dice mucho en la discusión política colombiana que para qué Colombia se mete en ese debate si nosotros no emitimos CO2, incluso, somos una esponja si miramos el tema de la selva amazónica, que se está quemando hoy.

La ciencia ya había dicho que la selva amazónica se iba a quemar, pero no escuchamos, no estamos escuchando a la ciencia. Cuando no se escucha a la ciencia caemos en lo que filosóficamente se llama el irracionalismo y el irracionalismo siempre ha sido la antesala de la barbaridad.

Así lo demuestra su famoso libro (el filósofo húngaro) Georg Lukács cuando examinaba el ascenso, y el racionalismo, y el alemán, y su articulación con los nazis. Pues, hoy estamos viviendo un tiempo de irracionalismo creciente y en ascenso en la esfera política, e incluso, académica, e incluso, política, de la humanidad. Y es la antesala de una barbaridad.

Antesala que creo que ya dejó de ser antesala si vemos Gaza, si vemos el Líbano, si vemos las guerras que han existido en el siglo XX, si vemos cómo se ha destruido por completo lo que la misma alianza que luchó contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial logró construir como una especie de condensación y de acumulado de la sabiduría humana, de la civilización, que es lo que podríamos llamar hoy el Derecho Internacional Humanitario y en general el derecho internacional.

Hoy eso está en llamas, está siendo quemado en hogueras sus libros, sus figuras, sus espacios institucionales a los que ya nadie le hace caso, esfuerzos para construir cortes internacionales de diverso nombre, el Estatuto de Roma, la Corte Penal Internacional, burlada una y otra vez, la destrucción del Derecho Internacional Humanitario. Es la antesala de la barbarie global.

Yo creo que aquí más o menos es claro el procedimiento químico y físico que sucede en la atmósfera. Para no extenderme mucho, básicamente, consiste en que al incrementarse la composición química en términos de gases efecto invernadero de la atmósfera y básicamente de CO2, no el único, pues la capacidad de resguardar el calor del sol aumenta, se acumula, cambia el ciclo del agua, se evapora en cantidades planetarias, se derriten los hielos en cantidades planetarias y eso provoca la crisis climática.

A eso es que se le denomina la crisis climática que sentimos en cualquier lugar como aumento de temperaturas que nunca se habían sentido, como evaporación de ríos, como incendios forestales, como huracanes cada vez peores, sequías intensas que se reciben, impredictibilidad del clima, lo más peligroso aún, que es lo que no sale en las películas, que es que la cadena de la vida que siempre ha sido una cadena entre lo más invisible y minúsculo, a veces ignorado, y los animales superiores, llamamos, entre los cuales lo más superior de la vida.

Hay quien me critica esta frase: la inteligencia, que sólo existe en el universo, aquí hasta donde sabemos, pero que está toda dependiendo hasta de lo más débil e invisible de la cadena humana, la crisis climática rompe la cadena humana, la cadena de la vida, no sólo de la humanidad.

Ha sucedido varias veces lo que estoy hablando, que es lo que dice la ciencia en sus paneles de expertos. No es que no haya existido, cinco veces se ha extinguido la vida en el planeta y todas han sido por razones climáticas. Y esta es la sexta vez que se nos anuncia.

Sólo que esta sexta vez nunca la había experimentado la humanidad de la manera como hoy lo hace, que le estén diciendo a la humanidad que estamos al borde de la extinción nos parece mentira.

La mod​ernidad

No podemos aceptarnos, así como así. Hemos sido criados culturalmente, tanto en derechas como en izquierdas, en algo que se llama la modernidad, en la idea de que el progreso es una línea infinita que crece, como una flecha tirada al firmamento eterna, que, incluso, los economistas –yo soy economista–matemáticamente van definiendo en fórmulas absurdas, porque una fórmula lineal o exponencial, pues traducido en computadores te da miles y miles de años de crecimiento.

El premio Nobel (el economista William) Nordhaus, que ha escrito algo de la crisis climática desde su óptica, tuvo que suspender el libro, porque hizo un estudio basado en un estudio de la (Organización Mundial de Comercio (OMC) sobre el impacto que la crisis climática tendría en la salud y resultó que ninguno, o marginal, porque África se iba a enriquecer gracias a esa línea infinita, tuvo que… El libro no se propagó, porque al año siguiente estalló el covid y se mostró que todo lo que decía allí era mentira y Premio Nobel de Economía.

El covid, aunque todavía no se sabe científicamente su causa real, parece, de acuerdo a las hipótesis de Cambridge, que está ligado a la crisis climática. No porque la crisis haya producido el virus, sino porque el cambio del clima puso en contacto los murciélagos que portaban ese virus con las grandes ganaderías chinas, buscando su comida, que había cambiado de estrato geográfico, de altitud, por el calentamiento.

Y aquí nos llegó un virus que detuvo el capitalismo mundial dos años y produjo muerte, como todos sabemos.

Bueno, esto seguirá sucediendo. Y es aquí que, en esto, que es lo invisible de la cadena de la vida, es donde está el mayor peligro, porque de la subida del mar podemos defendernos corriéndonos hacia atrás.

Hay una especie de adaptabilidad, cada vez más costosa. Entre más tiempo dejamos, demoramos dejar de mitigar, más costosa se vuelve la adaptación para cada país.

Y los países no tenemos el dinero para adaptarlos, porque significa reorganizarlos alrededor del agua, porque significa dejarle espacios al agua, porque significa saber cómo defendernos de los incendios forestales, porque significan un nuevo urbanismo, porque significa una nueva economía, porque significa unas nuevas relaciones sociales de producción.

Solo por hablar de un ejemplo presente, al lado de la quema de la selva amazónica que anuncia el final, la ciudad de Bogotá. Por ejemplo, de la que vengo en este momento, no tiene agua. Y en una ciudad, en una sabana verde que envidiaría incluso cualquiera… Bueno, no digo… Un lugar lleno de agua. Había sido una laguna antaño, rodeada de páramos, a donde llegaban los ríos voladores, llamaban, de la selva amazónica.

Los bogotanos no sabían de la selva amazónica y al dejar de llegar los ríos voladores al páramo, el circuito que hacía que las pequeñas plantas del páramo tomaran del vapor de agua las nubes en la altitud, el vapor de agua y lo volvieran líquidoy eso era el agua para nueve millones de habitantes, dejó de fluir.

Aún hoy la ciudadanía bogotana no reconoce el problema. Y su alcalde cree que racionando el agua puede solucionar el problema y resulta que es imposible, porque el daño es estructural.

Y un problema de estos, claro, sería la primera ciudad más grande del mundo en quedarse sin agua. Ya hay ejemplos en Montevideo y Ciudad del Cabo.

No hablemos del estrés hídrico en la Ciudad de México y el problema que eso tendría, ya no en nueve millones de habitantes.

Un solo modelo de una universidad poderosa de los Estados Unidos, con un modelo poderoso en computadores, tratando de prever las migraciones humanas, para el año 2070 en diferentes escenarios de crecimiento de la temperatura, modelo matemático, obviamente, con la crítica que uno puede hacerles a los matemáticos, pero decía que la zona tórrida del mundo no sería habitable.

Y en la zona torre del mundo está Colombia. Y entonces, nuestro país de la belleza no sería habitable en el 2070 si no se pudiera hacer nada.

Y colocado un número, puede que esté equivocado el estudio, pero que nos lleva a la reflexión, para el 2070 habrían migrado de esas zonas inhabitables, hoy habitadas, populosamente habitadas, 3 mil millones de personas, hacia donde quedaría agua líquida, dulce.

Y entonces, ¿en dónde sería ese depósito de agua líquida, dulce que habría en el planeta Tierra en el 2070? Pues en el norte, en Canadá, que se derriten los hielos y entonces crece el agua.

En Estados Unidos del norte, en la Europa del norte, porque en la Europa del sur se volvería desierto. En la Siberia de hoy, del permafrost, que al derretirse el permafrost serían tierras fertilísimas.

Sólo que ese derretimiento del permafrost, que es la capa de hielo permanente de Siberia, sería ya un punto de no retorno.

Doblan l​​as campanas por la humanidad

Les dije en mi discurso de Naciones Unidas, un doblan las campanas a lo Ernest Hemingway, y vuelvo y repetiría la frase final de ¿por quién doblan las campanas?

Hemingway, doblan por ti. Si se quema el permafrost de Siberia, las campanas doblan por ti, por nosotros, por toda la humanidad.

Si se derrite Groenlandia, la capa de hielo, las campanas doblan. Y si se quema la selva amazónica, las campanas doblan por ti, por nosotros, por la humanidad.

Y ya se está quemando la selva amazónica. Pero no estamos hablando aquí de una fantasía.

La derecha norteamericana, y yo creo que todas las derechas del mundo, incluida la colombiana. A esto lo niegan, como negaban la teoría de la evolución, en un pensamiento absolutamente reaccionario e irracional, y aquí el tema del irracionalismo, tratan de decir que los científicos dicen mentiras. Y que no de los políticos que repiten la frase de los científicos.

Pero es la ciencia la que primero nos alarmó. Y en un mundo progresista, con una tradición progresista, no puede aparecer el mismo concepto de las derechas de negar.

Nosotros tenemos que reconocer la ciencia. No tenemos un faro que nos guíe en el mundo y en la historia, que no sea la ciencia que, sabemos, no es infalible, que sabemos es ensayo y error, y se equivoca, y se supera, y se equivoca, y se supera.

Pero el único faro de la humanidad ha sido la ciencia, para acercarse a comprender la realidad.

No desdeño de otros saberes, me parece, porque la ciencia no es exclusivamente la ciencia occidental.

Hay otras formas de entender la realidad, pero, igualmente, son una base de análisis y reflexión y contemplación, como las medicinas de los pueblos indígenas americanos y otras formas.

Los indígenas colombianos, en algunas de sus luchas, voy a recordar a Covaría, Roberto Covaría, del pueblo u'wa, cercano a la frontera venezolana, en el páramo del Cocuy, donde…

Aquí, para quienes no saben el problema, nuestro embajador en México, (Álvaro) Moisés (Ninco Daza), muy joven, como lo pueden ver, yo lo nombré embajador por lo joven. No solo por lo joven, pero, porque era un reconocimiento a la lucha juvenil en Colombia, eso era…

En un país que ha dado la lucha progresista en América Latina, como México, y por ser joven lo destituyen, porque dicen que no tienen la experiencia adecuada.

Y entonces, la procuradora, una cosa, en Colombia, existe una gran discusión alrededor de eso, porque también a mí me sacaron de la alcaldía, por la misma estancia, y ese es un negacionismo, que es exclusivo de la derecha, y ahí ya se va, creo, pero hizo el daño, y lo sigue haciendo.

Pues la forma de actuar de las extremas derechas en América Latina, negar la diferencia, eliminar la diferencia, e incluso, llegar a eliminar la diferencia violentamente, como la historia latinoamericana sabe y conoce.

La procuradora de Colombia dio aquí un golpe a la diferencia, no quiere embajadores jóvenes, quiere aristócratas, que no son más que mentiras de aristocracia, pero no me voy a meter en ese tema, porque corto un poco el otro.

El neolibe​​ralismo

Bueno, este tema entonces, se convierte en un tema eminentemente político, y paso a una segunda parte de esta conferencia, porque, y aquí mi discusión con la teoría económica, que ha sido la ideología dominante, a escala mundial en 50 años, que hemos vivido 40 años por lo menos, que le llaman neoliberalismo.

Ciertos nombres pueden variar, pero el neoliberalismo consiste en una dominancia desde el punto de vista del pensamiento humano de una teoría económica que no es científica, sino ideológica, bajo la discusión que había en el siglo XX de diferenciar ideología de ciencia.

Ideología como falseamiento de la realidad, para conservar el statu quo, y ciencia como descubrimiento de la realidad.

Esa discusión se perdió un poco, pero la traigo porque, si uno hace un análisis desde la economía, no ya de la física, de la química, tal lo han hecho, ya han llegado a la conclusión de la gravedad de la crisis climática y de lo que significa para la vida, incluso, para preservar la especie humana en el planeta.

Entonces, ¿de qué surgió ese problema? Y surge de un tema económico, porque el segundo aspecto de la crisis climática no es su potencial destructivo solamente, sino que lo produce, y lo produce no el ser humano, como se dice en los discursos, porque es engañoso, no es que nosotros somos los responsables, la humanidad, no es cierto.

No es responsable el pueblo colombiano de la crisis climática, no es responsable el mundo africano, no son responsables los campesinos y campesinas del mundo, incluso, alguien político que dice ser intelectual colombiano, decía: es que son responsables las clases medias. Pues tampoco. Es responsable el uno por ciento de la humanidad más rica.

la riqueza no se mide solamente en dólares, en pesos; no se mide, como decía Marx, exclusivamente en el tiempo de trabajo socialmente involucrado en la producción de las mercancías,

Marx no llegó a la idea de lo que significaba la crisis climática como tal, pero sí a la idea general. Él llegó a decir el capital destruye sus condiciones materiales de existencia. Lo escribió por ahí, destruye la naturaleza y destruye el ser humano que son, él decía hombre, porque tenía algo de eurocentrista y, por tanto, de patriarcal.

Pero es el ser humano, destruye el ser humano que es el trabajo y destruye la naturaleza que es la fuente de la riqueza. No llegó al concepto de crisis climática, hubieran podido llegar en el siglo XIX, pero aquí, entonces, Marx sí formuló una lógica que me parece tiene que ver con esto del uno por ciento. Él habló de la acumulación ampliada del capital, y aquí mencionó la filósofa, compañera filósofa. La acumulación ampliada del capital, no sólo de la riqueza, del capital específicamente, el capital es una relación social de producción, no es una cosa, como ahora un poco se desintegra el concepto, es una relación entre personas que son dueñas de unas cosas, medios de producción, pero entre todos son personas.

Y, sobre todo, tiene el poder de alquilar fuerza de trabajo para poner a funcionar las cosas que llaman máquinas, con un solo propósito: producir mercancías para vender, porque es la única manera como toda mercancía puede realizar, y es el descubrimiento científico de Marx que, a través de los tiempos de trabajo, por eso se concentró en el tiempo y en la velocidad de la producción, porque allí se genera la ganancia, que llamó plusvalía. Diferenció plusvalía y ganancia.

Pero no voy a hacer una exposición de Marx, sino señalar que ahí, en ese análisis de él, llega a una conclusión: si la búsqueda es la ganancia, entonces tiene que ampliarse la plusvalía.

Y para ampliarse la plusvalía, entonces, tiene que aumentar permanentemente la productividad del trabajo.

Y este es el tema central, en mi opinión, para analizar el tema de la crisis climática, porque si el incremento de la productividad, que involucra a la tecnología y toda una serie de pensamientos y filosofías alrededor de la tecnología, si el incremento de la productividad es lo que garantiza más plusvalía, lo dijo así, explotando más al trabajador, en forma relativa, no como se cree fácilmente que es la explotación.

Entonces, para aumentar cada vez más esa plusvalía, hay que ser más productivo, producir más en la unidad de tiempo, vender más, ganar más, y entonces va un huracán por el mundo, producir más por unidad de tiempo o vender más, ganar más, y así.

Un siglo después de Marx, más de un siglo, pues, ese huracán se copó el mundo. Y aunque él había previsto eso, ese su genio, pues yo creo que no se llegó a imaginarse exactamente lo que sería el mundo de hoy, pero sí marcó la tendencia.

El mundo de hoy es un gran huracán del capital, produciendo cada vez más en la unidad de tiempo. A más velocidad, velocidad instantánea, como en las mercancías inmateriales.

La energ​​ía

Prendo yo aquí el celular y ya me llega a una velocidad de la luz. Ellos lo decían en el siglo XIX, la rotación del capital llegó a plantear eso, y entre más rápida sea la rotación del capital, más ganancia.

Pues es lo que estamos viviendo. Sólo que esa mayor productividad necesita energía, que ya no es humana.

Era muy baja cuando era puramente la energía humana, el músculo. Por eso en el trabajo cabía era el hombre y había una completa diferenciación de género frente al trabajo.

Se fue transformando porque en la medida en que el músculo no era suficiente para la ganancia y que la máquina tenía que irse transformando a partir del saber humano, y esto es fundamental, no del saber del capitalista, sino de lo que él llamó el intelecto general de la sociedad, frase que yo creo que hay que volver a recuperar, el intelecto general de la sociedad aumenta y hace que la tecnología sea tal que aumente la productividad.

No cualquier tecnología. Puede haber magníficas tecnologías, pero si no aumentan la productividad del trabajo, es decir, si no sirven para explotar más al trabajador, son desechados. Lo único que funciona es el saber que permita una mayor explotación del trabajador.

Bueno, ahí hemos llegado a este mundo de hoy, aquí. La productividad ha aumentado exponencialmente, incluso, en algunas regiones como China, el Asia. América Latina se estancó y es interesante saber por qué. Y en Estados Unidos llegó arriba y se estancó.

Hoy la productividad está estancada arriba, pero hay presiones deseando más ganancias en el mundo que llevan a ver cómo se puede saltar en productividad más allá de lo que hemos alcanzado.

La inteligencia ​​artificial

Y la inteligencia artificial es la respuesta. Si uno analiza un tema que, digamos, yo creo que tenemos que traer al debate políticamente hablando, lo hemos iniciado en Colombia, pero esto es global, la inteligencia artificial es el uso de la inteligencia, del intelecto general de la sociedad, hoy puesto fácilmente en red, para incrementar al máximo la explotación al trabajador.

Lo cual lleva a echar centenares de millones de trabajadores a la calle, lo cual nos lleva a una crisis social de enorme envergadura, a menos que esos mismos trabajadores y la sociedad en general puedan, en una lucha, porque son luchas sociales, lograr que los beneficios de la productividad de la inteligencia artificial puedan repartirse socialmente en la humanidad, lo que se llama la renta básica.

Son banderas que empiezan a aparecer. Yo he discutido algo esto, porque en política se discute, bueno, la renta básica, el incremento de la productividad también había sido escrito en el siglo XIX, el incremento de la productividad puede llegar a una sociedad libre del trabajo, le llaman emancipación del trabajo, y a una sociedad de tiempo libre, creador. Y a un trabajo libre, creador.

A veces, la derecha, nosotros tenemos una señora que se llama la (Maria Fernanda) Cabal, que dice:

—Ahh, ustedes, ¿quieren es que todos sean vagos?

No, eso no es lo que… Sino que el trabajo sea libre, no que no haya trabajo, porque el trabajo libre es el trabajo emancipado, el trabajo creador.

Cuando me hablan de las redes, aquí, de colombianos académicos, que es un inicio, porque cuando se ponen en red los cerebros, libremente, no bajo un salario, porque si no, la creación de ese trabajo es de otro, del que paga el salario, pero cuando se pone en red los cerebros libremente estamos hablando de esto, que en el siglo XIX se hablaba.

Lo que pasa es que tiene que ser global. Las categorías, nación, empiezan a desaparecer.

La posibilidad de un espíritu libre empieza a ser, tal cual se decía en el siglo XIX y antes, libres, libres a través del trabajo creador y de ser sociedades de tiempo libre, pero esto no le voy a llamar utopía, esta es una alternativa, porque (el físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico británico Stephen William) Hawking decía, preguntada por alguien, decía, preguntado, decía, los dos temas que creo yo, decía él, pueden llevar a la humanidad a su  extinción, se llama inteligencia artificial y crisis climática.

Entonces vamos aquí un poco al corazón del problema actual, contemporáneo. Si el incremento de la productividad nos ha llevado a un uso cada vez mayor de la energía, ¿cuál es la energía que se está utilizando? Y la respuesta es carbón, petróleo, gas.

Es decir, materiales de la naturaleza que contienen C en la química, carbono, y por tanto su uso no lleva más a través de la fábrica, la tecnología, a evaporarse en forma de CO2 conjugado con el oxígeno. Es decir, aumentar la temperatura de la que produce la crisis climática. Quien produce la crisis climática no es la humanidad, es el capital.

Y eso hay que ponerlo por escrito en los discursos y decirlo, porque es el capital el que necesita para obtener ganancias y realizarla, cada vez más energía para aumentar la productividad de la explotación del trabajo.

Y esa energía hasta el día de hoy es carbón, petróleo y gas, igualito de cuando se inventó la máquina de vapor, que es cuando comienza el problema.

Aún no percibido, pero allá en Inglaterra, llena de hollín, de trabajadores sudorosos, hombres, la mayoría, niños, como decía (el escritor inglés Charles John Huffam) Dickens, y mujeres metidas en la mayor explotación en barracas para producir durante 10, 12 horas.

Lograr la jornada de 10 horas fue una primera huelga en el mundo, que se llamaba de los carlistas, de millones de trabajadores en las calles para poder bajar la jornada a 10 horas.

Hoy creo que ya Colombia tiene jornada de 16 horas, está perdido completamente, incluso, las primeras conquistas de las luchas obreras, pero la energía que movía eso.

Me gusta la película esa, la de los gitanos, ahí, medio mafiosos, se me olvidó, bueno, eso es buenísimo, que muestra, muestra la realidad de ese entonces, entre el carbón y las llamas produciendo riqueza, el hombre se convierte en empresario y socialista, laborista, y era mafioso, bueno, un enredo ahí bastante complicado, pero el tema es, ahí empezó, y la atmósfera empezó a calentarse, sólo que no nos dimos cuenta.

Y este problema de hoy llegó a su máximo, bueno, a su máximo aún no ha llegado, pero se volvió evidente, pero ahí arrancó.

Y entonces es el petróleo, el carbón y el gas, no culpa del material, culpa de una relación social de producción, que los usa intensivamente y arroja el negro a la atmósfera, no en forma de hollín, sino en forma de gases, efecto invernadero y está a punto de extinguir la humanidad.

Bueno, aquí hay un problema, si es el capital el que origina la crisis climática y nos lleva al borde de la extinción de la vida, incluida la humanidad, ¿qué hacemos?

Primero, hay una ruptura del paradigma económico, ideológico, llamémoslo neoliberal para no entrar en discusiones de términos.

El teorema de Walraz es el fundamento supuestamente científico que ha llevado a casi todos los gobernantes del mundo, y sobre todo a los poderosos, a implementar una serie de políticas muy asesoradas por estos ideólogos, desde universidades y otros recintos, a aplicar el teorema de Walraz como si fuera cierto.

¿Qué decía el teorema de Walraz? Con una matemática muy sofisticada, muy elegante, porque ese teorema es elegantísimo matemáticamente hablando, un filósofo francés, (Jean) Boudin, no recuerdo el nombre, decía es que la ideología tiene que usar la matemática para bañarse de legitimidad científica.

La matemática le sirve para encubrirse de su propia falsedad. Esa idea está reflejada en el teorema de Walraz, porque se llena de matemática, pero tiene que ser una serie de reducciones y supuestos increíbles, como que todos los seres humanos somos racionales y actuamos racionalmente.

¿Racionalidad? ¿Cuál? ¿La de los franceses? ¿La de los ingleses? ¿La de los indígenas? ¿La de quién? Sí, somos diversos. Las racionalidades son múltiples.

Todos los seres humanos tenemos que ser racionales y plenamente informados. Eso sí que da risa. Si hemos llegado a la plenitud de la desinformación a través de los medios de comunicación que son propiedad del capital y que, obviamente, están interesados en que esto no se sepa.

Por eso le callan la voz al político y lo destruyen, o al científico que se atreva, porque no, porque vaya en contra del periodista, sino porque lo que va diciendo es absolutamente peligroso para el privilegio del propietario del medio, que es el capitalista.

Hoy no, eso no era así antes. Por eso, el medio de comunicación es el sponsor de la ideología de este tipo de teoría económica, Walras.

Si se deja funcionar libremente el mercado se adquiere la maximización del bienestar individual y por tanto colectivo. Ese es el teorema del bienestar, se llama así. Matemáticamente demostrado, pero para demostrarlo tiene que haber derivadas, porque ¿cómo se maximizan matemáticas? Igualar a cero.

Y para que haya derivadas tiene que haber funciones, y para que haya funciones tienen que ser convexas o cóncavas, ¿cierto? La convexidad o concavidad. Y entonces los seres humanos en sus conductas de todos los días se encajan en una función continua matemática convexa o cóncava.

Pues ellos tratan de demostrar que sí, pero ahí está el problema, que no. Y entonces todas las matemáticas están fundamentadas en unos supuestos que no son reales, y se llega a esa conclusión, conclusión que se volvió política y verdad, a través de los medios, a través de la política, a través del poder, a través de expertos que lo dicen todos los días, diciendo que es la verdad.

Bueno, ¿hoy cómo podemos decir que eso es verdad? ¿Si estamos es al borde de la extinción? ¿Y hemos pasado ya por el covid? ¿Y estamos viendo lo que estamos viendo? La selva amazónica quemándose.

Se desplomó el paradigma de la teoría dominante de la economía en todo el mundo. Por eso la economía hacía así, mutis, por el foro, cuando se acerca al análisis de la crisis climática.

Habla el biólogo, habla el químico, habla el físico, habla el climatólogo, obviamente, algunos políticos. Ya hay un discurso políticamente correcto para abordar la crisis climática, que es el que se habla en las Naciones Unidas, pero el economista está silenciado, porque sabe que es responsable ideológico del problema.

Claro, desde la economía política del siglo XIX, reviviéndola y poniéndola a tono de hoy, se explica el problema.

La acumulación de​​ capital

La crisis climática es el producto de un cambio de la atmósfera en donde se cumula CO2, que es el reflejo de la acumulación de capital.

La acumulación ampliada del capital tiene un reflejo como un espejo en la atmósfera que cambia químicamente de acuerdo a la acumulación ampliada del capital, porque la energía de la acumulación ampliada del capital es petróleo, carbón y gas.

Ahí surgen discusiones, puede haber un capital descarbonizado. Nuestras luchas sobre la descarbonización, las prácticas en las que yo he vivido en Colombia, en chiquito porque, y es cierto que Colombia no va a resolver el problema, ni México, es un problema global y está en el norte la solución, que es dejar de usar petróleo, carbón y gas, que es descarbonizar.

Pero una economía, y es fácil decirlo en el discurso, es que tenemos que pasar a la descarbonización.

Y yo hablo de esto y me abraza Macron, y Scholz habla conmigo y Biden, dos veces, tres ya. No, sí, estamos de acuerdo, Petro. Pero entonces aquí, ¿dónde quedó mi izquierda? Hasta me preocupa, me preocupa. Y para decirlo, hay esfuerzos del capital, de sectores del capital, por la descarbonización, buscando ganancia.

Aquí surgen preguntas, que si el cambio tecnológico no aumenta la explotación del trabajo, como usualmente tiene que suceder bajo la ley del capital.

Entonces, ¿descarbonizar aumenta la explotación sobre la fuerza de trabajo? Porque si no aumenta, no va a haber descarbonización.

Y creo que aquí, sin dar respuesta, porque no la tengo, este es el análisis de hoy, el debate político de hoy.

Si la descarbonización no produciría más productividad, que es el fundamento del capitalismo moderno, para aumentar la ganancia, ¿para qué el capital lo haría?

Y si uno mira la realidad, hasta ahora, el capital no se está moviendo hacia la descarbonización.

El capital se está moviendo a mantener el petróleo, el carbón y el gas, porque la energía solar no le da lo mismo.

Y un poco, claro, hablan de la nuclear, etcétera ¿No le da lo mismo? ¿Por qué? Porque cuando uno empieza, y aquí hay unos estudios de unos que tiraban piedra en la época de Harvard, de California, de Berkeley, en la época de los hippies. ¿Pero qué les quedó la...? Porque esa es una marca que no se olvida. Entonces, empiezan a pensar el tema de la energía.

¿Qué pasa con la energía solar? Está en todas partes. En las regiones de más sol tendríamos más capacidad. ¿Dónde están las regiones de más sol? ¿No son las mismas del petróleo? Puede que sí, puede que no. ¿Pero si hay sol en todas partes, se puede obtener energía en todas partes?

Y si hay sol, voy a poner el ejemplo del sol, no necesariamente es ese, en mi casa, ¿puedo ser generador de energía? En la vereda, en la comunidad indígena, que es lo que estamos probando nosotros, le llamamos comunidades energéticas.

Y si la sociedad es generadora de energía, ¿a dónde van a parar los grandes monopolios y oligopolios de la energía eléctrica basada, o en la gran hidroeléctrica, que hace parte de la energía limpia, dicen, o del carbón, o del petróleo, como en Estados Unidos?

Hay un mundo de poder que se disuelve. Y si se disuelve el mundo de poder, se están disolviendo unas relaciones sociales de producción.

Si el generador de la energía es una comunidad indígena, ¿a dónde va el capital? Claro, uno podría decir que los indígenas se vuelvan capitalistas, pero ¿se vuelven? ¿Se vuelven? Si la generación de energía se va volviendo democrática y va alimentando esa energía limpia, nuevas formas económicas, vuelvo al ejemplo de los cerebros conectados libremente.

Inteligencia artificial, pero bajo el poder público. Entonces, a través de la figura óptica, iría, y aquí, la energía limpia, porque si se energía en carbono, se acabó la vida.

Hopkins, si la inteligencia artificial se basa en un régimen de propiedad privada, sin regulación, el ser humano pierde la capacidad de diferenciar realidad de fantasía, y el ser humano deja, incluso, viviendo físicamente, de ser específicamente humano, porque esa es la facultad del ser humano de distinguir la fantasía de la realidad, y de ahí la ciencia.

Y si no hay poder regulatorio en términos económicos, porque lo que va a haber es un estallido social en el mundo por un incremento inusitado de la productividad, que daría centenares de millones de trabajadores en la calle, y si la energía es carbón, simplemente, se acaba la vida.

Es el último paso. Hopkins tenía razón en su previsión. Sólo que él decía que era 200 años y nosotros lo que estamos viendo es que es a 20, y si la selva amazónica ya se empezó a quemar, el tiempo es muy inferior.

Y si el tiempo es inferior entre el capital y la vida, ¿qué va a hacer la humanidad? Derruidos los paradigmas ideológicos y sabedores de que la flecha del progreso no va hacia arriba, sino que la flecha va hacia abajo, y que nuestros hijos van a vivir peor que nosotros, y los nietos peor que nuestros hijos, ¿qué vamos a hacer nosotros? Porque es a esta generación de viejos y jóvenes a lo que nos corresponde resolver el problema, no es a la futura.

La futura ya será víctima si no lo hicimos nosotros. Es a nosotros. Y entonces, ¿qué le corresponde hacer a la humanidad hoy si el capital no da avisos, sino que niega la crisis climática y no la resuelve? Eso también estaba escrito en el siglo XIX, no hay otra opción, lo dije en la ONU, y es difícil que un presidente lo diga, pero a nosotros nos corresponde hacer una revolución mundial.

A nadie global, desde lo local, porque nosotros no nos movemos, no tenemos ese don de estar de la ubicuidad. ¿Cómo es lo que decimos?

Bueno, toca desde lo local, desde donde vivimos, pero es un esfuerzo global y es revolucionario, no hay otra, no hay otra, y es rápido.

Ese es el gran reto. En la medida en que más nos acerquemos a la certeza de que la vida se puede extinguir, más vamos a reaccionar como humanidad, quizás locamente.

Por eso se están preparando desde el poder. No es una paranoia, ya muchos lo denuncian. ¿Quién tiene el ejército más poderoso del mundo? Diríamos, ¿los Estados Unidos? no son los Estados Unidos los dueños de su ejército. No, aquí me puedo meter en un lío diplomático, no. Los dueños del ejército son los dueños del capital.

Por eso, Europa Democrática, con todas sus banderas que aquí recogimos nosotros, tanto en los dos siglos y medio atrás, haciendo nuestra propia revolución que le hicimos de independencia, recogiendo el ideario francés.

Incluso los primeros en hacerlo fueron los negros esclavos, no los blancos hijos de españoles, sino que olvidamos la historia, la olvidamos.

La revolución más grande, más grande que la revolución francesa fue la revolución haitiana, y derrotó al ejército republicano francés que mandó Napoleón, porque los mismos franceses, blancos sí que habían hablado de libertad, igualdad y fraternidad, pero sólo era libertad para hombres blancos, fraternidad para hombres blancos franceses y solidaridad entre hombres blancos franceses, que la perdieron.

Esos fueron a invadir Haití, porque los hombres y mujeres negros y esclavos de Haití habían dicho que querían libertad, igualdad y fraternidad.

La bandera haitiana se volvió una bandera revolucionaria en el mundo. Y hoy Haití es pobre, porque los franceses le cobraron la libertad a Haití.

Y después de que Francia vendió la Luisiana norteamericana por plata, Napoleón creo que fue, entonces le entregaron la deuda de los negros haitianos esclavos que tenían con Francia a los Estados Unidos de Norteamérica, que la siguió cobrando Haití, y ahora no miran, no miran, no miran para arriba, luego ves la película, y no ven que la pobreza haitiana es el producto de ellos mismos, porque quisieron cobrar la libertad en el esclavo.

Pues bien, nosotros que somos herederos de eso, de esas luchas, en Haití dormía Bolívar perseguido, y el general Petión le dio los barcos, las armas, los hombres para venir a Colombia a pelear por la libertad, y después Francia y toda la epopeya bolivariana.

Bueno, se echó revoluciones en América Latina, y han sido mundiales, porque se juntaron con la francesa, la haitiana, la norteamericana y hubo un mundo en revolución, y después se ha repetido más o menos, solo que esta es diferente y, me atrevo a decir, no es obreros contra capitalistas como en el siglo XX.

Esta es la humanidad contra el capital, es diferente, la bandera revolucionaria es la bandera de la vida que, yo digo, es multicolor, pero pueden decir que roja, eso no, es la bandera de la vida.

Y entonces mientras ellos tienen los ejércitos armados y están demostrando su poder destructivo sobre la humanidad, no es porque sí, no es porque la Biblia dijo, no es porque hay una lucha de hace décadas alrededor del problema palestino, Israel.

No, es porque nos están mostrando los dientes, no solo a los palestinos, sino a todos los pueblos del mundo, porque nos están diciendo, miren, podemos destruirlos, no importan los niños, no importan las niñas, no importa si hay que matar 700 personas para asesinar a un clérigo religioso, no importa el Derecho Internacional Humanitario, no importa la Corte Penal Internacional.

No importa que en las Naciones Unidas reciban a un prófugo de la justicia, y un genocida, y que lo aplaudan los sectores políticos, y que, incluso, un presidente latinoamericano extraño diga viva la libertad, carajo, abrazándola, mientras él, Netanyahu da las órdenes de asesinar a miles y decenas de niños. Carajo, que me la envuelvan, significa el genocidio y, entonces, ¿qué es eso?

Es que nos están mostrando un camino diferente, que es el camino de la barbarie, que es el camino que está diciendo, nos importa un comino la extinción, aquí vamos a seguir ganando y viviendo del petróleo, del carbón, de la riqueza que emite CO2, aquí no destruyen el capital, aquí no va a haber cambio, y si tiene que morir buena parte de la humanidad, que muera.

Y aquí les estamos demostrando, incluso, cómo, si se atreven a rebelarse. Y entonces está puesta una carta sobre la mesa, y tenemos que leerla como es.

Ahora, ¿cómo reacciona la humanidad? Con un ejército de la vida, dije yo, con guerreros y guerreras de la vida, pero esa lucha, me atrevo a decir, no se da en el mismo campo que nos colocan la lucha en la mesa, porque ellos tienen la capacidad de destrucción de la humanidad.

Y no quiero arrimarme más, porque nos toca irnos a reunirnos con la nueva presidenta de México que para colombianos y colombianas que conocen la historia, y mexicanos y mexicanas que la han leído, yo fui parte de un movimiento insurgente armado, estuve preso, torturado por eso, y hasta el último segundo fue… Es el movimiento 19 de abril.

Tratan de tapar sus historias, historias que silencian, pero el M-19 derogó la Constitución de 1886 y puso la Constitución de 1991. Tiene una generación de gente y la mayoría murió en la lucha, combate o fuera de combate.

Es genial, en mi opinión, genial. Todavía no he podido encontrar tanta gente genial reunida en una sola fuerza, pero jóvenes, jóvenes, muchachos y muchachas que decidieron retar a la oligarquía colombiana y exponer un proyecto que no se ligó al clasicismo de la izquierda, sino que intentó innovar y crear, siguiendo la frase del maestro de Bolívar.

Y nunca, no pensaban que pudiera de sus integrantes surgir un presidente colombiano. Eso no, rompió las coordenadas.

Es un poco mi esencia, pero sí tuvo un presidente. Y ahora tiene dos, porque Claudia Sheinbaum, presidenta entrante de México) fue colaboradora y militante del M-19 en México. Entonces, en su juventud primera, porque fue hace tiempos.

Muchos colombianos vinieron a parar a México, porque siempre dio abrigo, cobija a los perseguidos. Aquí vino García Márquez, vivió aquí, su casa está aquí. Y muchos, y muchos dirigentes del M-19 se establecieron aquí, perseguidos, muchos amigos míos y entre la fuerza que desató en ese momento ese movimiento, entonces, muchos mexicanos vinieron a ayudarnos. Entre esos, Claudia.

Entonces, los que no les gusta esa historia ahora, ha dado dos presidentes en América Latina.

Bueno, gracias por haberme escuchado.

(Fin/gaj)