Bogotá, 19 de agosto de 2026
Gracias, gracias por estar aquí. Muy buenas tardes. Quiero informarles a los colombianos sobre las decisiones que estamos tomando y los avances frente a la atención de la emergencia que enfrenta nuestro país.
Voy a actualizar las cifras de la emergencia. Con corte a las 12:30 p.m. del día de hoy, 19 de agosto, tenemos afectaciones reportadas en 15 departamentos y 471 municipios. Hasta este momento se registran 262.154 personas afectadas, correspondientes a 147.464 familias colombianas.
Lamentablemente, 314 compatriotas han perdido la vida. A sus familias les reitero, en nombre del Gobierno Nacional, en el mío propio y, por supuesto, en el de mi familia, nuestras más sentidas condolencias. Nuestras oraciones están con ustedes. Seguimos acompañándolos en este momento de profundo dolor.
Tenemos además 4.437 personas heridas y 262 personas desaparecidas. Los mayores esfuerzos del Gobierno están direccionados a rescatar con vida, ojalá Dios quiera, a estas 262 personas.
Nuestros organismos de socorro y todas las capacidades disponibles del Estado continúan trabajando en las labores de búsqueda, rescate y atención.
Compatriotas: la afectación a la infraestructura también es enorme. Tenemos 30.664 viviendas destruidas, 136.946 viviendas averiadas, 302 edificios colapsados y 5.809 edificios averiados.
Se reportan, además -y este es un dato muy triste, porque los niños se están quedando sin escuela, no solamente no tienen escuela, tampoco tienen casa-, se reportan 3.470 centros educativos y 352 centros de salud afectados.
En materia de infraestructura tenemos afectaciones en 449 vías del país, en 58 puentes vehiculares, 13 puentes peatonales, 105 acueductos y 5 aeropuertos.
Estas cifras, queridos compatriotas, muestran la magnitud de la tragedia. Nuestra prioridad sigue siendo, insisto, encontrar con vida a las personas desaparecidas, atender a los heridos y garantizar la protección y ayuda a cada familia colombiana que se ha visto afectada por esta tragedia.
La emergencia no ha terminado y el Gobierno Nacional no va a bajar la guardia. Seguiremos desplegados en el territorio, como lo hemos hecho desde el minuto uno de la tragedia, trabajando día y noche hasta atender a cada comunidad afectada y avanzar con firmeza hacia la reconstrucción de la Patria.
A los colombianos que hoy lo han perdido todo, quiero decirles nuevamente: no están solos. El Estado está presente y permanecerá presente en los territorios. El Gobierno está comprometido y los vamos a acompañar hasta que volvamos a levantarnos juntos de esta tragedia.
Reunión con aseguradores
He sostenido una reunión muy importante con el sector asegurador que me acompaña hoy aquí. Quiero transmitirles a los colombianos un mensaje de tranquilidad y confianza. La reconstrucción de nuestro país la vamos a hacer todos juntos: el Gobierno Nacional, las autoridades territoriales, el sector privado, el sector comunitario, los empresarios, el sector asegurador y, por supuesto, todos los colombianos, porque a Colombia la reconstruimos entre todos.
No se trata, queridos compatriotas, solamente de reconstruir viviendas. Tenemos que recuperar los comercios, las empresas y la infraestructura pública esencial que se ha visto afectada, como, por ejemplo, escuelas, hospitales y todas aquellas obras indispensables para la vida cotidiana de nuestras comunidades.
Hoy el sector asegurador ha respondido con firmeza y ha asumido compromisos concretos con el Gobierno y con el país.
Las compañías aseguradoras aquí presentes nos han manifestado su disposición para hacer lo que corresponde. De hecho, lo están haciendo desde el día uno. Están pagando pólizas desde el momento mismo de la tragedia. Y se está haciendo esto de manera rápida y eficaz, para responder frente a las pólizas de los inmuebles asegurados.
Vamos a cruzar la información que tienen las aseguradoras y el Gobierno, para que el proceso de pago de esas pólizas sea lo más rápido posible, y el envío de los subsidios a las personas afectadas también tenga una vía clara, por cuenta de la información que nos van a entregar las aseguradoras.
Quiero hacer aquí un llamado a la calma y a la responsabilidad. Que la desinformación no confunda ni genere más angustia entre los colombianos. Todos los reclamos a las aseguradoras serán atendidos y agilizados. Y no tienen dos días para hacer esos reclamos, tienen dos años. No se dejen enredar por noticias falsas.
Se dará prioridad a los estratos 1, 2 y 3, y a las viviendas de interés social. Eso no significa que vayamos a dejar a nadie desamparado. Todos los asegurados deberán recibir atención adecuada, oportuna y digna, como los otros miles de colombianos que no están asegurados. Todos recibirán la protección, de una manera u otra, por parte del Estado y de este Gobierno.
También acordamos con el gremio asegurador –que, insisto, se ha puesto desde el día cero la camiseta por Colombia- que cuando un inmueble o una copropiedad tenga cobertura de varias compañías, serán las propias aseguradoras las que coordinen entre ellas de manera ágil la atención de cada caso. No podemos trasladarle al ciudadano la carga de resolver trámites entre compañías, mientras enfrenta las consecuencias de una tragedia como esta.
Va todo mi reconocimiento, todo mi apoyo al gremio asegurador, que está más que nunca firme por los colombianos y Firme por la Patria.
Emergencia Económica
Le informo también a la opinión pública, como lo anuncié hace unos días, que he tomado la decisión de decretar la Emergencia Económica para enfrentar las consecuencias del terremoto que, lamentablemente, sufrimos el 10 de agosto.
Hoy en el Consejo de Ministros, a partir de las 5:00 de la tarde, firmaremos, quien les habla, junto a todos los ministros de Despacho, el decreto madre de Emergencia Económica.
Quiero explicarles de manera muy general a los colombianos por qué este decreto es necesario, fundamental, sustantivo y determinante en estos aciagos momentos.
En condiciones financieras normales, buena parte de los efectos inmediatos de una tragedia de esta magnitud podría enfrentarse utilizando los instrumentos ordinarios del Estado y ampliando las apropiaciones al Presupuesto General de la Nación.
Pero Colombia enfrenta hoy una realidad fiscal extraordinariamente difícil, la más compleja de nuestra vida republicana. Actualmente, cerca de 1 de cada 3 pesos del recaudo tributario se destina al pago de la deuda pública. Hace 10 años era aproximadamente 1 de cada 6.
La deuda bruta supera el 60% del Producto Interno Bruto y el déficit fiscal continúa ejerciendo una enorme presión sobre las finanzas de la Nación.
En medio de esa realidad apocalíptica sobrevino la tragedia, que exige recursos inmediatos y una respuesta contundente y excepcional del Estado.
Por eso estamos haciendo un esfuerzo decidido para priorizar el gasto público. Vamos a revisar y reducir gastos, asociados a programas de la administración anterior, que no sean prioritarios frente a las necesidades actuales del país. Al mismo tiempo, buscaremos fuentes complementarias de financiación.
Cabe resaltar que bajo ninguna circunstancia se afectará a los colombianos más necesitados, como nuestros viejitos, para que después no se pongan a inventar. La prioridad es clara: garantizar los recursos necesarios para atender a las víctimas y reconstruir a las regiones golpeadas por el terrible terremoto que sufrimos el pasado 10 de agosto.
La Emergencia Económica que hoy vamos a formalizar nos permitirá contar con las herramientas necesarias para generar el espacio fiscal que exige esta tragedia y minimizar su impacto económico y social.
Pero quiero dejar algo completamente claro: estas facultades extraordinarias no son un cheque en blanco. Cada peso que movilicemos deberá responder a las necesidades derivadas de la emergencia, y será administrado con responsabilidad, transparencia y rigor. Aquí no habrá ningún espacio para la corrupción. Personalmente, como Presidente de la República, me voy a asegurar de que cada peso sea invertido como debe ser.
Gracias especiales a los empresarios colombianos que se han metido como nunca la mano al bolsillo.
Gracias a nuestros héroes, soldados y policías de la Patria, a los rescatistas, a los bomberos, a los miembros de la Defensa Civil, a los grupos de rescatistas internacionales que hoy nos están ayudando, y a la comunidad en general, que se ha mostrado más solidaria que nunca.
Colombia atraviesa horas muy oscuras, pero es en la fortaleza donde los colombianos siempre nos crecemos. Nunca la hemos tenido fácil, y Dios les pone desafíos a los pueblos que se hacen grandes a través de la adversidad.
Que Dios bendiga a Colombia y hoy más que nunca estoy Firme por la Patria.
Que Dios los bendiga y muchas gracias.
(Fin/jgp/fca)