Nació en Cartagena de Indias, el 28
de septiembre
de 1825 -Murió el 18 de septiembre de 1894
Estadista y escritor costeño, cuatro
veces presidente de la República, llamado "El Regenerador'
y considerado como uno de los caudillos civilistas de mayor
importancia en la segunda mitad del siglo XIX en Colombia.
Rafael Wenceslao Núñez Moledo
fue el ideólogo
del movimiento de la Regeneración, cuyas ideas y acciones
se plasmaron en la Constitución Política de 1886,
que estuvo, con algunas reformas, vigente hasta 1991. Nacido
en el hogar del coronel Francisco Núñez García
y doña Dolores Moledo García, en el año
1840 ingresó a la Universidad de Cartagena, donde inició los
estudios de Derecho. Después de su participación
en las filas liberales en la guerra de los Supremos, en 1840-1841,
regresó a sus estudios y se graduó de abogado
en 1845. En los años de mayor agitación político-social
en la década del cuarenta del siglo XIX, Núñez
se manifestó como un extremista radical. En el país
habían penetrado el romanricismo político y el
socialismo utópico, que influyeron en los intelectuales
revolucionarios y en los artesanos de las ciudades más
importantes.
Los principios del socialismo utópico
se difundieron en el mundo a través de las obras de Saint
Simon, Fourier y de Luis Blanc. Con la influencia del romanticismo
social, se crearon en la Nueva Granada las sociedades democráticas,
organizadas en diversas ciudades del país por obreros
y por una juventud romántica y social. En Cartagena
de Indias, Núñez perteneció a la Sociedad
Democrática, y fundó el periódico La Democracia.
En el año 1849, cuando apenas tenía 24 años,
fue nombrado rector del Colegio Nacional de Cartagena de Indias,
y poco después, gobernador de la provincia de Bolívar.
Así inició su brillante carrera
política
en Cartagena, su ciudad natal. Rafael Núñez se
casó en Panamá con doña Dolores Gallego,
hermana de la esposa del vicepresidente de la Nueva Granada,
José de Obaldía, el caudillo político
más importante de la región. Obaldía ayudó políticamente
a Núñez en Panamá, donde fue elegido por
el distrito de Chiriquí al Congreso de la República.
Desde entonces, Núñez apareció en la vida
parlamentaria nacional. Por diversos problemas, el matrimonio
de Núñez con Dolores Gallego entró en
crisis; ya había conocido antes, en la casa del general
Juan José Nieto, a quien sería el amor de su
vida y su compañera hasta sus últimos días:
doña Soledad Román.
Las primeras intervenciones de Núñez
en el Congreso Nacional fueron en contra del proyecto sobre los
derechos individuales
sin límites, la separación de la Iglesia y el Estado,
el nombramiento de los gobernadores por voto popular y las libertades
totales. Núñez atacó el proyecto de libertades
absolutas y del federalismo, por considerar que su aprobación
llevaría al país a la anarquía y la dictadura.
Sus actuaciones y oratoria tuvieron un gran impacto en el Congreso,
lo cual llevó a su elección como vicepresidente
de la Cámara de Representantes.
Poco después, el
presidente José María Obando lo nombró secretario
de Gobierno. El presidente Manuel María Mallarino nombró a
Núñez su secretario de Guerra y luego de Hacienda.
En esos años, era partidario del libre comercio y se dedicó a
organizar modernamente el Estado; creó una estadística
científica, que fue muy importante para el conocimiento
real de los problemas del Estado. Después de la guerra
civil de 1860-1861, el presidente Tomás Cipriano de Mosquera
lo nombró director de Crédito Público. Le
correspondió la desamortización de bienes de manos
muertas y demás reformas del presidente Mosquera contra
la Iglesia católica. Por ello recibió los ataques
frecuentes del clero granadino, en lo que entonces comenzó a
llamarse Estados Unidos de Colombia.
Es muy significativo el
hecho de que Núñez firmara las leyes de desamortización
de bienes de manos muertas, y dos décadas después
firmara el Concordato entre la Iglesia y el Estado. En la década
del sesenta, después de la Convención de Rionegro,
Rafael Núñez salió del país en misión
diplomática. Le correspondió representar a Colombia
en Nueva York, Le Havre, Liverpool y otros lugares de Europa.
Colaboró en diversas revistas y periódicos, tanto
en el exterior como en Colombia; escribió para el periódico
EI Nacional de Lima.
Sus artículos fueron recogidos en
un libro que llamó ensayos de crítica social, impreso
en Rouen, en 1874. En las décadas del sesenta y setenta,
apareció en Núñez el pensador y fecundo
escritor. Colaboró en los periódicos La Nación,
El Mensajero, La Luz, El Impulso, El Neogranadino, El Porvenir,
El Tiempo, La Opinión y Diario Oficial; también
en El Continental de Nueva York, entre otros. Sus escritos aparecían
a veces con el seudónimo Wencelly David de Olmedo. Núñez
seleccionó sus artículos y los publicó en
forma de libros; entre ellos destacamos, La reforma política
en Colombia (publicado en ocho volúmenes), Ensayos de
crítica social y Diccionario político, además
de sus Poesías.
En Europa, Rafael Núñez recibió las influencias
del positivismo spenceriano, reflejadas en sus numerosos ensayos.
El positivismo surgió cuando la revolución industrial
transformaba la faz del mundo; cuando se repudió la metafísica
y la teología para la comprensión humana, y se
defendió la ciencia y el racionalismo, fundados en la
experimentación y en lo "positivo".
El positivismo
penetró en Hispanoamérica cuando las generaciones
nuevas buscaban impacientemente las reformas políticas
y educativas. Ningún país sediento de orden y progreso
escapó al influjo positivista, cuando el tono de vida
en Hispanoamérica eran la anarquía, las guerras
civiles, el caudillismo y el regionalismo.
Bajo su influencia,
se movió la política colombiana de la Regeneración,
la política argentina de Domingo Faustino Sarmiento y
de su generación, los mexicanos que hicieron la Reforma
y el Porfiriato, y en Venezuela, el poder y la acción
del caudillo Antonio Guzmán Blanco. Según las tesis
del positivismo spenceriano, "darwinismo social" o
evolucionismo social, las sociedades, como los organismos biológicos,
tienen una evolución. Spencer sostuvo que los fenómenos
sociales dependían en parte de la naturaleza de los individuos,
y en parte, de las fuerzas a las que éstos estaban sujetos.
Después de su viaje a Europa, Núñez
aplicó sus
ideas y experiencias a su reflexión sobre la situación
de crisis de Colombia. Pensó que el país necesitaba
salir del federalismo, pues éste no era el sistema más
apropiado para la unidad y la paz de los colombianos. Consideró que
en un país esencialmente católico, luchar contra
la Iglesia sería como ir contra la corriente, pues a pesar
de los esfuerzos, ésta lo haría naufragar. Según
sus reflexiones, la mayor parte de las guerras civiles en Colombia
estaban motivadas por problemas religiosos; por ello, consideró necesario
el Concordato entre la Iglesia y el Estado.
En sus escritos en
la prensa y en sus intervenciones en el Congreso, Núñez
empezó a hablar sobre regeneración o catástrofe,
pulcritud administrativa, orden, progreso, centralismo y descentralización
administrativa, y otras ideas para solucionar los problemas de
Colombia. Después de su viaje a Europa, Rafael Núñez
se convirtió en filósofo y pensador y en "El
Regenerador".
En la guerra civil de 1876-1878, se produjo
la división
entre los liberales radicales y los liberales independientes.
Núñez, liberal independiente, canalizó el
movimiento de la Regeneración, que cambió la situación
política colombiana a fines del siglo XIX. En sus intervenciones
ante el Congreso Nacional, Núñez recibió la
constante oposición del radicalismo, que combatía
sus aspiraciones presidenciales.
El 1 de abril de 1878, en el
discurso de posesión del presidente Julián Trujillo,
Núñez esbozó en una frase muy significativa
la problemática del país y las bases de un gran
movimiento que culminaría con la organización política
de la nación: «Hemos llegado -decía- a un
punto en que estamos confrontando este preciso dilema: regeneración
administrativa fundamental o catástrofe». Los principios
básicos de este gran movimiento los expuso Núñez
en el Senado, el 30 de mayo de 1878, cuando expresó que
la Regeneración «es la política del orden
y la libertad, fundada en la justicia. Es la política
de la justicia fundada en la práctica religiosa y leal
de las instituciones>.
Alrededor de Núñez se
consolidó un grupo político de liberales independientes,
que en varias oportunidades se unió a los conservadores
para llegar al poder. El positivismo spenceriano de Núñez
se unió al tradicionalismo de don Miguel Antonio Caro.
De esta unión política e ideológica surgió el
movimiento de la Regeneración. Rafael Núñez
fue nombrado secretario de Hacienda en la administración
del presidente Julián Trujillo, entre los años
1878 y 1880; en esta administración se desplazó en
forma definitiva a los radicales del poder. El 8 de abril de
1880, Núñez tomó a su cargo la Presidencia
de los Estados Unidos de Colombia hasta el 1 de abril de 1882.
En su primer período de gobierno, inició la construcción
del ferrocarril de La Dorada; así mismo, la primera etapa
del ferrocarril de Girardot e impulsó el ferrocarril de
Buenaventura; fomentó las ferrerías de Samacá y
La Pradera, en los Estados de Boyacá y Cundinamarca; introdujo
en el país el servicio del cable submarino, que puso a
Colombia en comunicación con todo el mundo; estimuló la
navegación por el río Magdalena y por los ríos
Lebrija y Sinú. Le sucedió el presidente Francisco
Javier Zaldúa.
En el año 1884, Rafael Núñez
ganó las
elecciones contra la oposición radical; fue su segundo
gobierno. Le correspondió afrontar la guerra civil de
1885, promovida por el liberalismo radical para derrocarlo a él
y a la Regeneración. Los radicales estaban comandados
por los generales Gabriel Vargas Santos, Ricardo Gaitán
Obeso y Daniel Hernández; y los conservadores, por los
generales Marceliano Vélez, Leonardo Canal, Manuel Briceño,
Rafael Reyes y otros, aprobados por los liberales independientes.
Los combates más importantes fueron los del Río
Sonso, Santa Bárbara de Cartago, Cartagena, La Humareda
y El Salado.
La guerra se generalizó en los estados
de Boyacá, Santander, Antioquia, Cauca, la Costa Atlántica,
Panamá, Tolima, Cundinamarca y otras regiones. En la batalla
de La Humareda, el 17 de junio de 1885, el ejército radical
fue completamente derrotado, con un elevadísimo número
de muertos, sobre todo de una generación joven, anhelante
del triunfo radical. Triunfante pues el gobierno de Núñez,
se dio paso a la aprobación y sanción de la Constitución
Política de 1886, que estructuró en forma definitiva
la República de Colombia en torno a una centralización
política y una descentralización administrativa.
El 11 de noviembre de 1885, después de la guerra, se instaló en
Bogotá el Consejo Nacional de Delegatarios, convocado
por el supremo gobierno para deliberar los términos en
que debía procederse a la nueva Constitución.
En
su mensaje, el presidente Núñez señaló que «las
repúblicas deben ser autoritarias, so pena de incidir
en permanente desorden y aniquilarse en vez de progresar».
Entre los proyectos de Constitución presentados, el Consejo
Nacional de Delegatarios escogió el que redactó Miguel
Antonio Caro, del partido conservador. La nueva Constitución
Política, meta de la Regeneración, fue sancionada
el 5 de agosto de 1886. Ella dispuso que con el fin de afianzar
la unidad nacional, Colombia se reconstituiría en República
unitaria. Sus rasgos más sobresalientes los resumió Núñez
en la siguiente forma: «Unidad nacional, libertad religiosa,
derechos para todos, estabilidad y autoridad».
El tercer
período de gobierno de Rafael Núñez ocurrió entre
los años 1886 a 1888. En el año 1887, el gobierno
aprobó el Concordato con la Santa Sede. Su último
período presidencial acaeció entre los años
1892 y 1894. En estos períodos, Nuñez dejó actuar
a los vicepresidentes en el gobierno. El se retiró a su
hacienda de El Cabrero, en Cartagena, en compañía
de su amada Soledad Román. Allí murió, el
18 de septiembre de 1894. Su pensamiento y acción en el
movimiento de la Regeneración, llevaron a una relativa
estabilidad de Colombia en la primera mitad del siglo XX