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Capítulo
IV
Incrementar la transparencia y eficiencia del Estado
El
panorama actual del Estado colombiano es preocupante.
Su legitimidad ha sido lesionada por el efecto perverso
de la corrupción, el clientelismo y la politiquería.
Encuestas recientes indican que el porcentaje de ciudadanos
que no están satisfechos con la democracia y
que desconfía del Congreso es uno de los más
altos en América Latina. A esto se suma la ausencia
de resultados sociales tangibles a pesar del aumento
en el gasto público y la descentralización.
Para
superar estas dificultades, el Gobierno Nacional está
comprometido con reformar la administración pública,
las relaciones interregionales y el ordenamiento territorial
del país. Las actuales características
de la estructura y tamaño del Estado favorecen
la ineficiencia, la corrupción y el despilfarro.
Así mismo, la confusión de competencias
entre niveles de gobierno propicia la ineficiencia y
ha entorpecido el proceso de descentralización.
En
vista de esto, el Gobierno impulsará una reforma
integral a la administración pública y
liderará una transformación del ordenamiento
territorial y de las relaciones entre los municipios,
departamentos y la Nación. A continuación
se describen los principios que guiarán las reformas
y se presentan los objetivos generales de las mismas.
1.
Renovación de la Administración Pública
Colombia
requiere un Estado comprometido con la construcción
de ciudadanía, con vocación y acento social,
y guiado por los principios de austeridad, probidad
y eficiencia. El objetivo último de la Renovación
de la Administración Pública será
la construcción de una nación socialmente
justa, geográficamente equilibrada y capaz de
aprovechar sus recursos naturales y humanos.
a.
Reformas para la Renovación de la Administración
Pública
Las
reformas prioritarias para la renovación del
Estado pueden dividirse en dos grupos. El primer grupo
comprende las reformas verticales, las cuales se realizarán
dentro de cada ministerio o entidad, y tienen por objeto
el rediseño institucional y la actualización
de la red institucional. Las reformas verticales pretenden
mejorar la gestión y la eficiencia de cada entidad
por separado. El segundo grupo comprende las reformas
transversales, las cuales abarcarán todas las
entidades y ministerios, y buscan la creación
de un marco más adecuado para el ejercicio de
las funciones públicas.
Ningún
Programa de Renovación de la Administración
Pública logrará un impacto verdadero sino
aborda ciertos problemas estructurales. Las reformas
transversales atacarán los más cruciales
y urgentes, a saber: empleo público, control
interno, defensa jurídica del Estado, sistema
de compras y contratación estatal, gobierno electrónico,
sistema presupuestal y gestión por resultados,
administración y gestión de activos fijos
de la Nación y organismos de regulación
y control. Finalmente, las reformas e incentivos gerenciales
son los instrumentos y mecanismos operativos que acompañarán
la reforma y contribuirán a la consolidación
del programa de Renovación de la Administración
Pública.
b. Actividades complementarias al Programa de Renovación
de la
Administración Pública
Plan
de austeridad. La Presidencia de la República,
el Ministerio de Hacienda y Crédito Público
y el Departamento Administrativo de la Función
Pública, con la coordinación del Departamento
Nacional de Planeación establecerán una
estrategia de austeridad que orientará la acción
de toda la gerencia pública. Se reducirán
gastos generales, costos de aprovisionamiento, gastos
permanentes, y se racionalizará el uso de los
activos fijos y bienes inmuebles de las entidades.
Hechos
de eficiencia y transparencia. El Presidente y el Vicepresidente
abrirán periódicamente un espacio en sus
agendas para destacar hechos de eficiencia y de transparencia
en la gestión pública.
Auditorías de calidad. Se definirá un
mecanismo para revisar los avances de las entidades
en el mejoramiento de la calidad y del servicio al ciudadano.
c.
Transparencia y lucha contra la corrupción
La
corrupción es uno de los problemas más
graves del país. Entre sus efectos más
serios está la pérdida de confianza en
el gobierno y el surgimiento de un apreciable grado
de apatía y disociación en la ciudadanía.
Asimismo, esta erosiona la legitimidad del Estado, limita
el proceso de desarrollo nacional y pervierte el ahorro
público. En 2001, el costo de la corrupción
ascendió a US$2,240 millones, equivalentes a
80% del déficit fiscal, o 2,6% del PIB de ese
año. En sobornos por compras estatales y licitaciones,
el costo de la corrupción fue de cerca de US$480
millones y por desviación de recursos de US$1,760
millones. En países con niveles altos de corrupción,
la tasa de inversión apenas llega al 12,3%, mientras
que en países con baja corrupción la inversión
alcanza el 21,3%. Esta brecha se traduce en escaso crecimiento
y en altas tasas de desempleo.
Una
encuesta realizada por la Presidencia de la República
con el apoyo del Banco Mundial, muestra a las claras
que la captura de rentas del Estado, -entendida como
"la capacidad de grupos de interés para
influir a través de prácticas corruptas
en los altos procesos de decisión estatal"-
es una de las formas más comunes de corrupción
en Colombia. Igualmente, el estudio arroja datos reveladores
en relación con el desvío presupuestal
en las compras y contrataciones estatales, y el débil
desempeño institucional en materias de transparencia,
control interno y autonomía. Adicionalmente,
el Índice de Integridad de las Entidades Públicas
2002, preparado por Transparencia por Colombia, señala
bajos niveles efectivos y de percepción de integridad
de las entidades públicas.
El
Gobierno Nacional pondrá en marcha los siguientes
programas para reducir los niveles de corrupción
observados y reales.
Prevención y cambios en la contratación
pública. Para una mayor transparencia, las entidades
estatales divulgarán con anticipación
sus programas y presupuestos de contratación
o de inversión, y las características
de los proyectos que vayan a adelantar, de manera que
se logre activar la participación comunitaria
y el control social.
Se
sustituirá el mecanismo de licitación
para la adquisición de bienes y la contratación
de servicios. Primero se seleccionará un número
plural de proveedores idóneos y luego se abrirá
una segunda fase por el sistema de subasta. Una y otra
serán de naturaleza pública. Adicionalmente,
se pondrá en funcionamiento un portal del Estado
(gobiernoenlinea.com) que incluirá a todas las
entidades que integran el sector público. Igualmente
se buscará una amplia participación de
las ONG y de las entidades cooperativas y se convocarán
nuevos actores y entidades especializadas en la provisión
de los servicios a cargo del Estado.
Adecuada
selección, remuneración, promoción
y permanencia de los servidores públicos. Las
reglas de selección y permanencia en el servicio
civil incorporarán criterios diferentes a la
antigüedad. Se eliminarán los mecanismos
de promoción automática. La calidad de
la gestión y la medición del desempeño
serán los motivos primordiales para la permanencia
y la promoción.
Desarrollo
de instrumentos para una gestión eficiente. Cada
institución presentará anualmente un acuerdo
de compromiso sobre los objetivos generales de su gestión
y sobre las metas concretas que se han fijado para el
siguiente periodo. Sobre esta base se convocará
la participación de la comunidad.
Reforma
del control fiscal. El Gobierno liderará una
transformación integral del control fiscal, de
manera que la Contraloría General de la República
tenga como responsabilidad fundamental la definición
de la política de control, no su ejercicio.
El
control fiscal que hoy ejerce la Contraloría
se asignará a auditores. Los funcionarios de
la Contraloría harán parte de un sistema
de carrera administrativa con concursos de ingreso y
facilidad de despido. Las contralorías departamentales
y municipales serán sustituidas por la Contraloría
General de la República y por auditores externos.
Fortalecimiento
de los mecanismos de control ciudadano. Ningún
esfuerzo contra la corrupción es efectivo si
no cuenta con el respaldo ciudadano. Se creerán
veedurías que velen por la transparencia en la
gestión estatal y denuncien las conductas irregulares
de los administradores. La veeduría ciudadana
se organizará de manera formal en los niveles
nacional, departamental y municipal, con participación
de las cámaras de comercio, las universidades
y otros centros educativos, las agrupaciones gremiales
y las comunidades.
Gobierno
en Línea. Mediante este programa se promoverá
la oferta de información y de servicios del Estado
a través de la utilización de las tecnologías
de información. En particular, se llevarán
los contratos en medio electrónico con el fin
de hacer más competido y transparente el proceso
de contratación al mantener en línea toda
la información contractual (prepliegos, pliegos
de condiciones, resoluciones de apertura, registros
presupuestales, etc).
Concursos para el acceso a cargos claves. El Gobierno
coordinará la implementación de un programa
de selección de personal para que la vinculación
de los funcionarios públicos se realice mediante
concursos abiertos, ejecutados por terceros que sean
objetivos y ajenos a las instituciones contratantes.
d.
Políticas de austeridad
Las
medidas de austeridad serán de carácter
obligatorio y deberán adoptarse de manera inmediata.
Cada entidad tendrá que reducir sus costos en
forma significativa. Los ministerios y departamentos
administrativos revisarán los logros de sus entidades
adscritas. El Gobierno buscará la firma de un
acuerdo formal de austeridad con todos los gerentes
públicos, verificable por los ciudadanos.
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