VICEPRESIDENCIA

 

VICEPRESIDENTE FRANCISCO SANTOS

Voy a rendirles cuentas acerca de lo que hemos hecho este año en lucha contra la corrupción y por los Derechos Humanos,  programas que dirige la Vicepresidencia.

 

En anticorrupción la prioridad ha sido cuidar los dineros y bienes públicos. El dinero que ustedes aportan con sus impuestos para que se gasten bien y, además, en lo que se necesita.

 

Entre agosto de 2003 y marzo de 2004 hicimos Consejos Comunales Anticorrupción en las 32 capitales del país, para analizar con gobernadores, alcaldes y con la propia comunidad, cómo se están gastando los dineros que el gobierno transfiere para educación, salud y saneamiento básico ambiental. Escuchamos las quejas de los ciudadanos, la mayoría de ellas por la falta de eficacia de la justicia y de los órganos de control, y luego firmamos con los candidatos y después con los nuevos mandatarios pactos de transparencia.

 

La conclusión es que si bien hay departamentos y capitales que lo están haciendo muy bien, la mayoría, desafortunadamente, tienen problemas muy graves, pero no por falta de recursos sino porque no se les da el uso adecuado o terminan en manos de los corruptos. Con el dinero que se le transfiere a todas las regiones del país, la salud, la educación y el servicio de acueducto y alcantarillado tendrían que tener muchísima mejor cobertura y calidad.

 

Estos pactos tienen comisiones de seguimiento de ciudadanos que hoy reportan al programa de lucha contra la corrupción, cómo han cumplido gobernadores y alcaldes. A finales del año haremos una evaluación pública y nacional del cumplimiento de quienes empeñaron su palabra, y haremos consejos de seguimiento con los ciudadanos. Quiero felicitar a los miembros de los comités de seguimiento por la dedicación y la mística con la que están adelantando su trabajo, y por la forma como están divulgando a la comunidad los avances y fallas que encuentran en cada administración.

 

Así mismo, y para ayudar a enfrentar los problemas de investigación y sanción, promovimos en cada departamento la creación de la comisión regional de moralización, con la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría regional, essta comisión tiene en sus manos hoy los casos más relevantes de corrupción en estas regiones y deben responder a la ciudadanía por ellos.

 

Para cuidar los dineros públicos aplicamos también entre septiembre y octubre de 2003, la Encuesta de Desempeño Institucional en 164 entidades. Gracias a ello identificamos las áreas con los mayores riesgos de corrupción y los factores que fomentan la integridad en cada entidad y en cada sector, estamos trabajando sobre ellos.

 

Complementariamente, con el Departamento Nacional de Planeación, en el marco del Programa de Renovación de la Administración Pública, seleccionamos 20 entidades sobre las cuales elaboramos el diagnóstico de cada una de estas en temas de transparencia, en temas de riesgo de corrupción y asimismo con Planeación, ejecutaremos un plan de reformas  durante los próximos 2 años.

 

Una de las grandes debilidades del estado para combatir la corrupción es la falta de información. Su desigual calidad y el poco acceso del ciudadano a ésta, para hacer control social, son características preponderantes. Las entidades no interactúan, no hay cruce de  información y eso dificulta el seguimiento y el control. Asimismo cada entidad compra en hardware y software lo que les viene en gana. No hay economías de escala ni integración de sistemas. Para contrarrestar estos problemas pusimos en marcha la Comisión Intersectorial de Políticas y Gestión de la Información para la Administración Pública, comisión que preside la Vicepresidencia y que busca que la información del Estado sea confiable, se utilice estratégicamente, que los funcionarios del Estado y los ciudadanos tengan información pública de calidad y en forma oportuna. Y al mismo tiempo mejorar las inversiones del Estado en tecnologías de información.

 

No hay varita mágica para luchar contra la corrupción. Debemos atacar este problema desde la educación. Bogotá implementó un exitoso programa de Cultura de la Legalidad, que es finalmente la aceptación de las normas por parte de todos los ciudadanos. Que la gente sepa por qué hay reglas y por qué son importantes. A partir de agosto de 2004, con el Ministerio de Educación comenzará el currículo de Cultura de la Legalidad en noveno grado, en 10 instituciones educativas de Cartagena, Barranquilla, Pereira, Cali, Cúcuta, Villavicencio, Tumaco y San Andrés.

 

Nuestro programa de cultura de legalidad tiene un bello nombre: Adiós a las Trampas. Convocamos un concurso con ese nombre para que niños y jóvenes del país dijeran con sus dibujos Adiós a las Trampas. Recibimos más de 55.000 dibujos de todas las regiones del país. Además, ya están al aire los comerciales de radio sobre el mismo tema.

 

En cuanto al programa de Derechos Humanos, nuestra estrategia es que la seguridad sea para garantizar derechos y se logre respetando derechos; que todos, no solo un pequeño sector interesado, el comerciante, el carnicero, el profesional, el desempleado, se preocupen por los derechos humanos.

 

Iniciamos una estrategia de descentralización para que las autoridades de las distintas regiones cumplan con su obligación de garantizar los derechos en todo su territorio. Firmamos compromisos con todos los gobernadores y alcaldes de capitales que iniciaron sus mandatos el pasado mes de enero, para incluir Derechos Humanos y DIH en todos los planes de desarrollo. Hoy, 16 departamentos y 62 municipios tienen planes de acción en derechos humanos, y además se comprometieron a tener oficinas dedicadas a la prevención, defensa y acción en este tema.

 

El pasado mes de marzo, publicamos por primera vez el Informe Anual de derechos humanos del Gobierno, que muestra toda la película. Lo bueno y lo malo. Los aciertos y las equivocaciones. Lo distribuimos por todo el mundo, para que quienes se enteren de Colombia tengan una perspectiva más completa de la realidad.

 

Igualmente, en ese sentido, representé a Colombia en la Conferencia Anual de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra y visité varios países para explicar ante gobiernos, parlamentos, ONGs y medios de comunicación, los grandes avances que ha aportado la política de seguridad democrática en esta materia. En equipo con la Cancillería hicimos este trabajo de lobby y diplomacia, que ha llevado a que en Europa exista hoy una mirada distinta a nuestros problemas y a que se comprenda el éxito de esta política de seguridad que hoy los colombianos apoyamos.

  

El próximo 31 de julio terminaremos la concertación al interior del Estado del Plan Nacional de Acción en Derechos Humanos, el cual estará elaborado de manera concertada en diciembre.

 

Durante el año pasado se redujo la muerte de sindicalistas en un 57%, pero no estamos contentos con ello, por eso, con el Ministerio de Protección Social y los presidentes de las centrales obreras 8 reuniones regionales en las cuales, con los sindicatos de allá, con las autoridades civiles y militares hicimos planes de protección y compromisos concretos para proteger la acción sindical. Esto es parte fundamental de la democracia.

 

Con el Ministerio del Interior y la Red de Solidaridad Social estamos implementando un mecanismo para proteger a las comunidades en zonas de riesgo. Trabajaremos en 10 regiones del país donde hay mayores dificultades y llevaremos a esas comunidades presencia permanente de estas instituciones.

 

El Comité de Alertas Tempranas ha evaluado 138 informes de riesgo y ha decretado 45 alertas tempranas y sólo en un caso se presentó violaciones a los derechos de los habitantes, autoridades civiles y militares evitaron esas violaciones. Para mejorar la prevención, se hizo un estudio regional de riesgo para la Sierra Nevada, y en este momento estamos realizando dos  estudios más sobre otras dos zonas, con ellos trabajaremos de manera más sistemática y efectiva.

 

Con el apoyo de los Países Bajos hemos logrado coordinar la acción del Estado para castigar a los violadores de derechos humanos e impulsar investigaciones de casos priorizados, actualmente estamos elaborando una política pública para erradicar la impunidad de Colombia.

 

Para terminar quiero hablarles de dos temas que son prioritarios para el Gobierno en Derechos Humanos: las Minas Antipersonal y la población discapacitada.

 

Cada 12 horas en nuestro país, las minas antipersonal cobran una nueva víctima. Las FARC el ELN y la AUC han minado corredores estratégicos, campamentos, escuelas, caminos, fuentes de agua, áreas comunales, de vivienda y de cultivo en más de 550 municipios.

 

El Estado tiene la obligación de defender a la gente, prevenir accidentes con minas y dar atención oportuna y adecuada a las víctimas. Para ello lideramos una acción integral contra las minas basada en la concertación de una política pública, de un plan estratégico y una acción nacional con gobernadores, ONG’s y organismos internacionales. Pero además somos el único país en conflicto que cumplirá el examen de la Convención de Ottawa, que se llevará a cabo en Kenya a finales de este año porque estamos destruyendo todo el arsenal de minas de las FFMM. Desde junio del año pasado, hemos destruido casi 7000 minas y el próximo 25 de octubre habremos culminado la tarea de destruir el 100% del arsenal.

 

En Colombia hay más de 10 millones de discapacitados. La reivindicación de sus derechos sociales, económicos y culturales en todo el territorio es otra prioridad de la política de DDHH. Para eliminar barreras de acceso a la información, creamos un portal de discapacidad que permite conocer los planes y acciones institucionales, leyes y jurisprudencia frente a los derechos de esta población. Impulsamos también la creación del Centro de Contacto al Ciudadano que operará la Agenda de Conectividad para dar orientación telefónica y virtual a los ciudadanos discapacitados acerca de las entidades responsables de prestarles  servicios de salud, educación, empleo, etc, en departamentos y municipios. Y trabajamos en la sensibilización  a potenciales empleadores para que contraten discapacitados.

 

Es innegable que tanto en Derechos Humanos, como en la lucha contra la corrupción enfrentamos inmensos retos, tenemos grandes problemas y desafíos. Pero también, están a la vista los avances logrados en estos dos años.  Nos falta mucho, pero vamos por el camino correcto, lo cual nos permite esperar mayores resultados en el tiempo que nos queda de gobierno.